Opinión Control Político

30/06/2020

¡Y nos metieron el gol!

¡No! No me gusta para nada la llegada de militares gringos al país por varias razones, pero antes de exponérselas quiero dejarles claro que el punto no es si Nicolás Maduro se debe caer o no (si me preguntan vuelvo y digo que sí), ni tampoco si van a combatir o no el narcotráfico o si se debe o no legalizar la droga. Eso es harina de otro costal. 

El punto central es quiénes y a qué vinieron esas tropas militares y el contexto de su llegada. Lo primero: llegaron al país militares de la SFAB (Brigada de Asistencia de Fuerza de Seguridad) y los lidera Craig Faller, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos. Esa brigada ha estado en Afganistán y en Siria. En otras palabras, son un grupo élite entrenado y preparado para la guerra. Entonces, que no nos vengan a decir que son un grupito de señores, monos ojiazules en corbata.

La opinión pública tampoco puede olvidar que a finales de marzo Estados Unidos acusó de narcotraficantes a Maduro, Diosdado Cabello y a otros altos funcionarios de ese país. Acto seguido, en abril, Mike Pompeo, secretario de Estado de E.U. presentó una propuesta para la conformación de un gobierno de transición en Venezuela y en ese mismo mes los gringos desplegaron tropas, como nunca antes en el Atlántico, en medio de una operación antinarcóticos. (¡Cómo no antinarcóticos!).

Asimismo, el señor Faller dijo en abril que Maduro es cómplice y se beneficia del narcotráfico.

Entonces, ¿conociendo todo este contexto aún pensamos que llegaron a asesorarnos en temas de narcotráfico? ¡No nos crean tan pendejos! Vuelvo y digo, me importa un carajo si van a invadir o no a Venezuela. Eso no me interesa y no es el punto, como ya lo he dicho. Lo que sí me interesa es que vayan a usar nuestro suelo para armar una guerra con el país vecino, lo que sería demoledor para Colombia.

Y me da temor de que eso pueda suceder en la frontera, de que se arme un Vietnam y que nos perjudique a todos, pues ya está demostrado que una guerra al lado desgasta por igual a las naciones que lo rodean: la economía se deshace, llegan oleadas de inmigración y escasea la comida y la salud para los nacionales y los desplazados que llegaron del país en guerra.

Si es verdad que llegaron a reducir el soporte financiero para el narcotráfico que proviene, según ellos, de Maduro, que parqueen sus barcos en el Caribe. Inclusive, pueden pasarlos derecho por el Cabo de la Vela y llevarlos hasta Venezuela. ¡Háganlo, pero no vengan a pararse en territorio colombiano! Ya está comprobado que detener un kilo de coca colombiana en la frontera con Estados Unidos vale 3 mil dólares mientras que incautar el mismo kilo en nuestro país vale 163 mil dólares, según una investigación del experto en seguridad, Daniel Mejía. Entonces, no es que les sea más rentable. 

Lo otro es que tenemos que estar agradecidos con la Embajada de Estados Unidos que nos notificó (¡tan queridos!) de la llegada de esos militares, no fue el ministro de Defensa colombiano ni el gobierno del presidente Iván Duque. ¡Qué falta de todo! No sabemos si fue una imposición, si fue consultado o qué.

A mí me gusta que los gringos nos ayuden. De hecho la presencia militar estadounidense en el país se viene dando desde hace aproximadamente dos décadas con el Plan Colombia, que permitió inicialmente el arribo de 500 soldados y 300 contratistas, y ha ido aumentado paulatinamente.

Nos han ayudado con el narcotráfico, grupos criminales y en la disminución de cultivos de coca. Son útiles sabiendo, además, que el país cerró el año pasado con 4 mil hectáreas más de hoja de coca en comparación al 2018, pero no me gusta que quienes están hoy acá quieren coger a Maduro porque aseguran que es un narcotraficante y cuando justo el jefe de ellos es un tipo belicoso, narcisista, infantil e ignorante como Donald Trump.

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