Ovejas, municipio golpeado por el conflicto, dice SÍ a la paz!
Ovejas, municipio golpeado por el conflicto, dice SÍ a la paz!

Ovejas, municipio que ha sido víctima de los paramilitares, las Farc y la ausencia del Estado, fue el escenario para iniciar la correría por el Sí en el departamento de Sucre.

Al evento asistieron el Presidente del Partido de La U Armando Benedetti, el Presidente del Congreso, Mauricio Lizcano; los senadores liberales Mario Fernández Alcocer y Luis Fernando Velasco; los senadores conservadores Efraín Cepeda y Yamina Pestana; el Presidente del Partido Verde, Antonio Sanguino, entre otros.

El siguiente fue el discurso del senador Armando Benedetti:

Hoy quiero comenzar mi intervención preguntándole a todos ustedes si alguien podría oponerse a que se haga una actualización y modernización del catastro rural, y que el uso de la tierra concuerde con su vocación; a que se protejan las áreas de especial interés ambiental; o que se desarrollen planes para fomentar la economía familiar y solidaria, y facilitar la comercialización de los productos campesinos; o a que se cree un sistema especial de alimentación y nutrición y así erradicar el hambre en el campo colombiano? Pues estos puntos, tal cual como se los he dicho, está en el acuerdo de reforma agraria.

Y comienzo con estas preguntas porque es aterradora la cantidad de mitos y falacias que quienes no apoyan el plebiscito han salido a decir sobre los acuerdos de paz. Según ellos, “el Gobierno creará un Fondo de Tierras de distribución gratuita, donde las FARC serán los únicos beneficiados” y “se expropiarán las tierras adquiridas legalmente”, por no hablar de otros temas.

Así que yo tengo que dejar claro que NO (y espero que este sea el único no que tenga que decir en el tema de la paz). NO es cierto que se expropiarán las tierras adquiridas legalmente, pues todo se hará con base en las normas vigentes al día de hoy; y TAMPOCO es cierto que las FARC serán los únicos beneficiados en con el proceso de paz. El acuerdo agrario sienta las bases para la transformación del campo y crea las condiciones para el bienestar y el buen vivir para la población rural. Además busca erradicar la pobreza rural extrema y disminuir en un 50% la pobreza en el campo en los próximos 10 años, promover la igualdad, cerrar la brecha entre el campo y la ciudad, reactivar el campo y, en especial, desarrollar la agricultura campesina, familiar y comunitaria.

¿Acaso no es esto deseable?, ¿Acaso no es hora de devolver la mirada hacia el campo y mejorar la calidad de vida de nuestros campesinos, propietarios, ganaderos y todas las personas que viven de la tierra?, ¿Acaso los colombianos no nos merecemos un país donde podamos pensar en el futuro de nuestros campesinos antes de mandar a sus hijos a la guerra? (porque les recuerdo: la guerra son 2 soldados que no se conocen, no se odian, pero se matan por dos viejos que se conocen, se odian y no se matan).

Llegó la hora de reconocer que este proceso de paz fue un proceso serio, audaz, inteligente, perseverante y tranquilo. Por fin una negociación con un grupo guerrillero en Colombia nos está acercando a la posibilidad de terminar una guerra absurda de más de 50 años. Por eso yo le doy un rotundo a la paz. Le digo al futuro de mis hijos, para que vivan en un país diferente al que nos ha tocado a todos nosotros. Y NO SOLO YO, EL PARTIDO DE LA U DICE SÍ AL PLEBISCITO PARA QUE JUNTOS PAREMOS ESTA GUERRA YA!!!

Es por esto que aún me cuesta entender a quienes con frecuencia escucho hablar de los supuestos riegos y peligros del posconflicto. Que no tendremos una paz automática y mágica, y que otras formas de violencia perturbarán nuestro acontecer inmediato. Son unas voces de pesimismo que insisten en proponernos que evitemos la paz so pretexto de no padecer el posconflicto. El proceso de paz, acéptemelos, no tiene más enemigos que aquellos que habrían querido proponerlo y hacerlo ellos realidad.

Y quiero dejar claro que la guerra no es una opción de seguridad y de estabilidad social. La guerra es una perversión, un fracaso, una perdida de sentido para los pueblos, las naciones, los Estados. La guerra infinita, la guerra como sustituto de la paz es solo un disparate, un esfuerzo por encubrir el fracaso de la organización política, de la reconciliación, de la democracia y de la vida.

Así que les reitero a todos los que nos acompañan hoy, el partido de la U irá mas allá de lo que nunca fue, en términos de compromiso por la paz. Para ganar por diferencias enormes el plebiscito, pero sobretodo para encontrar en la igualdad, en la superación  de todos los déficits democráticos, en la redención de la política, en las imperiosas reformas que habrá que realizar, las claves de un futuro estable y prometedor. Ahora mas que nunca la U será el partido de la paz y ese es nuestro compromiso con ustedes y con TODA Colombia.

Y debo decir hoy aquí que tengo dos certezas absolutas: la primera es que el acuerdo con el que terminó la mesa de negociación es un acuerdo justo, inteligente y eficaz. Y la segunda es que el plebiscito recibirá un amplio, un contundente respaldo popular. Tal cual como deben ser las cosas cuando son verdad, cuando buscan y encuentran el camino de la reconciliación, el perdón y la no repetición de políticas homicidas.

Hemos logrado mucho. Este proceso de paz nos ha llevado a un punto en el que nunca pensé ver a mi país y que si me hubiesen dicho años atrás que pasaría, no lo habría creído: Estamos a la puerta de ratificar y construir un país con una paz estable y duradera.

Tal vez esta no sea el fin de todos los problemas de Colombia, pero indudablemente es la posibilidad de empezar a escribir una historia diferente. Así que mi invitación no es otra que trabajar, trabajar de la mano del Partido de la U, por la paz que tanto hemos anhelado y decir Sí el próximo 2 de octubre para que POR FIN PAREMOS LA GUERRA!

Publicado: 2016-09-05
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